jueves, 1 de octubre de 2015

Serpientes y escaleras

Estábamos mi hermano, su novia y yo jugando a "Serpientes y Escaleras" cuando, de repente, caigo en la boca de una anaconda enorme que me hace retroceder medio tablero mientras que mi hermano me pregunta, sin ton ni son, que cómo puedo estar follándome tías habiéndolo dejado con Vanesa hace tres semanas. Y ante una situación tan sumamente tensa, lo único que se me ocurre es levantarme muy ofuscado de la mesa, darle un manotazo violento al tablero y marcharme enseñando a los presentes mi omnipotente dedo corazón; todo ello para dejar verdaderamente claro que paso de sus mierdas, del "Serpientes y Escaleras" y de Verónica. Todo para dejar verdaderamente claro que soy un cobarde busca atajos y que cuando el corazón está jodido siempre funciona el sacar un dedo.

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