lunes, 1 de junio de 2015

Ajedrez y alitas de pollo

Me pregunté qué sucede cuando disparas a alguien en las dos rótulas con una escopeta recortada, así que lo hice. El asombro es lo que pasa. No suena como el crujido que hacen las alitas de pollo al troncharlas. No suena a nada reconocible. Se parece a un jaque mate, cuando tu reina empuja la cruz que tiene el rey en la cabeza para que rebote contra el tablero. Y el rey rebota, gira sobre su base, y se queda mirando al horizonte, tumbado. Luego me pregunté qué pasaría si le disparaba con un revólver. Pero no tenía sentido.