jueves, 10 de abril de 2014

Miradas ciegas

Observando y observando me di cuenta de que todos me observaban, y me colapsé. Las caras a las que miraba me miraban, más profundamente si cabe, como escudriñando cada facción de rostro y cada huella de posibles crímenes que hubiese podido cometer. Y observar miradas, que ahora apuntaban hacia mí, dejó de tener sentido. Yo soy el observado, el foco de miradas que han sido por mí espiadas. Yo soy Truman y este es mi show. Juego en casa, en un estadio en el que no me mira el público sino el rival, y en el que yo fagocito los focos con una mezcla de vergüenza y egoísmo. La gente pasa a mi lado, me lanza miradas de soslayo, se ríe, y me hacen fotos cuando no me doy cuenta. ¡Qué insensatos!, pues claro que me doy cuenta, ¿por quién me toman?. Son paparazzis, quieren que haga cosas, pero yo nunca hago nada. He empezado a salir a la calle con gorra y gafas de sol, soy una estrella de Hollywood sin película, el objetivo de una cámara sin objetivos... y empiezo a tener miedo.

¿Por qué me miran, qué quieren, quién soy? Tendré una cara canónica, estandarizada. He puesto mi nombre en Google por si he matado a alguien y no soy consciente, por si soy alguien importante. Veo las noticias por si se habla de mí, es todo en vano. ¿Me enaltecen o me odian?, no lo sé, pero me observan. Soy la cara del Che, una manzana mordida, la niña del napalm. Paseo con la cabeza gacha, que no me conozcan; pero oigo silbidos y murmullos, y cuando, con miedo y sabiendo lo que pasará, levanto la cabeza hacia ellos, no me pregunto si alguien me observa, sino cuántos lo hacen. Todos, todos me observan.

¿Por qué los observaba yo?, ¿qué buscaba en sus ojos? Yo miraba a todo el mundo, sin intención de nada, simplemente tal vez para inspirarme con unos ojos, una boca, una melena castaña oscura... sólo tal vez. Eran personas que iban de un sitio a otro, haciendo su vida, sin preocuparse por la mía. Era divertido y enriquecedor ser el narrador omnisciente. Ahora ya no me río. Estoy cansado de ser  Humphrey Bogart, no aguanto esta presión, no quier ser nadie. Sólo pido volver a observar sin que me devuelvan la mirada... porque me estoy quedando ciego.