domingo, 21 de julio de 2013

Equilibrantemente propio


Tú lo señalas con un círculo rojo, y ése también lo hace. Yo lo señalo con un círculo rojo, no soy un bicho raro, me gusta llevar un orden. A veces un número, a veces dos, pero una sola vez cada 365. Todos cumplimos años. Sin embargo, todos olvidan la noche de antes, quizá dada la emoción del momento, quizá por olvido; pero esa noche, te guste o no, hay que pasarla. Es el umbral entre lo que ya has vivido y lo que te queda. Es la primera noche del resto de tu calendario. Y que bien la aprovecho yo.

En esta era condicionada por balances de cuentas, informes retrospectivos y sucedáneos, qué tipo de ciudadanos cosmopolitas seríamos si cada año no hacemos un balance de nosotros. En la balanza, la propia concepción de un fracaso o de un triunfo. Para unos es el dinero, para otros sus amistades, o la pareja, o lo que sea que equilibre esa balanza. Para mí es lo "propio".

Mi balanza anual vive de lo "propio", de aquello que es tuyo completamente, tu fruto, tu producto, tu ronroneo de cabeza. Eso que no puedes atribuir a nadie excepto a ti mismo, de lo que quizá nunca hablas, o de lo que a todo el mundo le has contado. Son proyectos, experiencias particulares, noches. Es un libro, un tatuaje, un sueño. O la suma de todo.

Toda noche antes del día marcado en rojo hago repaso a lo "propio", ¿qué es mío y de nadie más? Nada material, tampoco necesariamente sentimental. Solamente mío. Si te das cuenta de que hay algo, por liviano que parezca, la balanza de esos 365 días gana un pequeño impulso a favor del equilibrio. En caso contrario, cumplir años no sería fecha de celebración, no por ser un día triste, sino por ser simplemente un día más.

Digo esto meses antes de que la noche de antes de soplar las velas (repito que no soy un bicho raro) llegue, quizá por miedo a pasar a una nueva frontera, a una balanza distinta; quizá por miedo al desequilibrio. Quién sabe, puede que no sea tan malo volver a cumplir los mismos años. O si no, siempre queda por lo que se suele optar, coger algo "propio" de alguien, adoptarlo y atribuírselo a uno mismo. Ya dije que somos ciudadanos cosmopolitas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario