sábado, 13 de abril de 2013

El Rey, el elefante y el final del medievalismo


Juan Carlos I, símbolo de una institución medieval, matando elefantes, símbolo de la República. La República, símbolo de acabar con una institución medieval. Suena paradójico, y simbólico, pero es lo que hay. Ahora, me pregunto, ¿es lo que hay?.

Recuerdo aquellas clases de Historia hablando de la Revolución Francesa, del fin de una etapa, del comienzo de otra en principio menos oscura, de guillotinas. También recuerdo otra clase de Historia, con un motín, algo relacionado con el té, y un nuevo principio para todo un pueblo. Sin embargo, la clase de Historia que más recuerdo constituye una fecha clave, grabada a fuego en mi conciencia: 5 de Octubre de 1917. El fin de un sistema prorrogado durante siglos, el fin del zarismo en Rusia.

Todas estas clases de Historia se conjugan y entremezclan creando un principio único, la autodeterminación para saber cuando algo se vuelve inútil, y por tanto, sobra. Por aquí ya empieza a oler a monarquía. Franco lo dejó todo atado y bien atado dicen algunos... con cadenas de cocaína, prostitución y osos borrachos, añaden otros.

El Rey fue un gran pilar de la Transición española, me dicen. El Rey pasó por un 23-F y salió reafirmando la democracia, me dicen. El Rey es el mayor embajador de la marca España, me dicen. El Rey se ha bajado el sueldo, me dicen. El Rey fue el lacayo de Franco, les digo. El Rey es amigo de dictadores fascistas, les digo. El Rey manda callar a presidentes como si fuese Hernán Cortés, demostrando así lo que constituye la marca España, les digo. Lee la prensa, la Familia Real es una familia de corruptos, les digo. ¡Vete a Cuba! me dicen.

Se dice que el siglo XX se fundamentó en el miedo burgués al cambio, el siglo XXI se está fundamentando en esconder el cambio inminente. La opinión pública sabe que el Rey ha perdido su función, se sabe que ya no sirve al pueblo español. Se dice que el Rey nos representa a nivel internacional; como todos los embajadores, que cobre lo que ellos, aún sabiendo que éstos últimos cobran más de lo que aportan. Aún con todo, yo no quiero que alguien que representa la Edad Media, el sistema feudal, las burdas comilonas de la nobleza tan típicas de las películas, el poder tirarse a tu mujer en tu noche de bodas, represente mi país.

La rojigualda no me representa.

¡Viva el 14 de Abril! ¡Viva la República!