viernes, 7 de diciembre de 2012

Egoísmo desde las raíces.


El básico concepto de la "mano invisible" como uno de pilares del problema del capitalismo .

Se nos dice hasta la saciedad que el capitalismo no se destruye, se reestructura. Se nos dice que el capitalismo no muere, sino que se refundamenta y muta. Es paradójica esta máxima sobre el capitalismo, pues con un poco de análisis crítico se observa que este sistema económico está fundamentado en una serie de pilares básicos inamovibles, una serie de principios adheridos a la misma palabra "capitalismo" que permanecen tras cada proceso de reestructuración del sistema. Estos fundamentos base están corrompidos en sí mismos, y si las raíces están corrompidas, no puedes esperar grandes frutos.

Uno de estos fundamentos primordiales en los que el capitalismo se sustenta es el concepto de "la mano invisible". Adam Smith afirmaba en el siglo XVIII que existe una "mano invisible" que hace que un interés propio por parte de la oferta se convierta en un beneficio público en forma de demanda.

Aquí comienza el problema. La mera lectura de la afirmación anterior de Adam Smith nos remite a la sistemática idea capitalista de egoísmo, en un sentido meramente económico, no filosófico, dado que ahí la percepción de egoísmo cambia. El concepto de "mano invisible" nos lleva a una mentalidad egoísta existente en cada proceso y concepto clave del sistema capitalista. Los principales fundamentos en los que se sostiene el capitalismo están basados en una percepción egoísta y para nada solidaria de la vida.

Adam Smith defiende que son los propios individuos los que se tienen que aprovecharse de la "mano invisible", dado que los individuos se tienen que regir por su propio interés. De este modo, el Estado queda abandonado y relegado de la supervisión económica, propiciando una situación para nadie desconocida actualmente: la constante percepción de los "ganadores" y los "perdedores". Esta idea es propiciada por la "mano invisible", y por tanto, por el egoísmo. Los "ganadores" son aquellos que, teniendo el poder de los medios de producción, explotan a los "perdedores". Pero claro, ¿qué han hecho los "perdedores" para formar parte de este grupo?. Los "perdedores" son aquellas personas menos egoístas, o tal vez rechazadas por el propio sistema basado en el egoísmo.

Pero claro, para que esta cuestión de desigualdad injusta no sea totalmente evidente, se ha presuspuesto que la "mano invisible" debe darse en un marco de leyes respaldadas por un Gobierno general. Pero resulta obvio la imposibilidad de arreglo, pues si ya de por sí los pilares del capitalismo se sustentan en el egoísmo, es imposible que un Estado pueda controlar el sistema económico partiendo de la interiorizada pero falsa idea de que cuánto menos entre en juego el Gobierno,sin contar con la ya lícita idea de egoísmo dentro de cada Estado, mejor.

Por eso una reestructuración del capitalismo es inútil, pues sus pilares siempre estarán anclados en un mar de egoísmo crónico y de injusticia. Yo voto primeramente por la supresión de los fundamentos egoístas del sistema capitalista, por una mayor intervención y nacionalización de los medios de producción en un sentido comunitario.

Voto, por último, no a la refundamentación del capitalismo, sino a su progresiva desaparición.