domingo, 27 de mayo de 2012

Perder la compostura


Simplemente lo dejé caer; bueno, quizás lo empujé un poco... seamos sinceros, lo tiré con rabia. No suelo ser una persona que pierde los estribos, pero esta vez fue diferente. No fue nada escandaloso, no hizo demasiado ruido, pero lo que impresiona es ver la cantidad de añicos que quedaron esparcidos. Fue una explosión de rabia contenida materializada en una baratija de jarrón estampada contra el suelo, pero ese no es el súmmun de la cuestión. El punto álgido, y por otra parte concluyente de la actuación, fue la calma posterior al turbio espectáculo; porque, ¿quién lo diría?, tirar un jarrón calma. A pesar de los gritos de mi madre, de las injurias de mi padre, de la risa mofante de mi hermano, e incluso de los lejanos ladridos del famélico caniche de la vieja de mi vecina de arriba; "dejar caer" un jarrón calma. Todo lo que va después es pura satisfación: ir lentamente a tu habitación, coger la sudadera, los cascos del móvil, las llaves, y pegar un ligero pero notable portazo al salir de tu casa; y todo ello con una sonrisa que pareza decir: Por fin ha llegado este día...
    
    -¿Y después del portazo, que queda?
    -¿Después?, después vuelve la confusión

lunes, 21 de mayo de 2012

Mi manifiesto estudiantil

La Universidad, lugar de estudio, lugar de reflexión, lugar de justicia... o eso dicen. La Universidad está llena de ineptos docentes, profesores pseudointelectuales que por tener un diploma colgado de su pared se creen tener la potestad de Dios. Ariscos ellos, que gracias a una otorgada pero no ganada autoridad juegan con mi futuro, o con el tuyo, adjudicándose la benevolencia de aprobarte o la, según sus miramientos, justa decisión de suspenderte. No hay explicaciones, no se cumplen las normas de Bolonia, las cuales meses antes defendieron como el futuro de la enseñanza pública. ¿Criterios de evaluación prescritos?, pues no para mí. ¿Informar al alumnado de su trayecto por la asignatura?, no por favor. ¿Respetar los horarios adjudicados por la dirección de la universidad?, jajajajajajaja.

Estamos en manos de la providencia de la docencia, desamparados entre un mar de decisiones que no se fundamentan, donde el alumnado es el mero trámite entre la cuenta bancaria de la dirección y la del profesor. ¿Y qué podemos hacer nosotros?, ¿mandar una carta formal al rectorado?, no creo que sirva de nada. Ya se hacen y se han hecho reuniones para informar la incompetencia de cierto profesor, de hecho, se ha repetido la misma reunión contra el mismo profesor en repetidas ocasiones, pero los culpables somos nosotros, que no estudiamos, que no trabajamos. La culpa siempre es nuestra, esclavos de un sistema en el que se nos deja al margen de las decisiones importantes. Yo opino que se debería empezar a mirar hacia la propia universidad, al sistema interno, y encontrar los tumores que hacen de la universidad española un verdadero cáncer.

Dormir sin soñar no es dormir


Sueñas con sentir la plenitud y su potencia,
sueño con que sientas mi virtud y tu impotencia;
pues las tres cabezas de Cerbero ya han ladrado,
y nos dejan nuestra ardua indecisión como una herencia.

Sueñas con tener una casita con jardín,
sueño con mantener viva la idea de sobrevivir;
pues Medusa sin temor nuestras almas ha mirado,
y nos presta su atención cual hielo sin derretir.

Sueñas con creer en el cielo y en las estrellas,
sueño con saber si acabarás en una de ellas,
pues Caronte ha preguntado por ti y por nuestra moneda,
y nos busca, impaciente, cual galán a sus doncellas.

Sueñas con dejar tu corazón en el empeño,
sueño con soñar que por un día no sueño,
pues la parca se ha pasado a visitar nuestra morada,
y nos sonríe, bobalicona, sin haber fruncido el ceño.