viernes, 25 de noviembre de 2011

Sonó el "crack".

   Llega el momento en que notas un "crack" y piensas: -Oh no joder!, otra vez no, mierda!. Pero para entonces ya estás jodido. Algo ha cambiado de sitio, modificándolo todo. De golpe te sientes desorientado, no sabes hacia donde ir, y corres en círculos cual perro que se busca el rabo. Ya has pasado mas veces por el "crack", ya sabes cuál es el proceso, pero saberlo no te tranquiliza, sino que te asusta, pues sabes lo que te espera.
   Lo primero que haces cuando oyes el "crack" es respirar profundamente, intentar autocalmarte y pensar que han sido solamente imaginaciones tuyas. Así pasas unos días, expectante, y es cuando te de das cuenta de que el "crack" se ha instalado en ti, ya empiezas a notar sus efectos. Si es la primera vez que sufres el "crack", no sabrás como actuar, y es casi lo mejor, pues la improvisación es en este caso la mejor preparación. Si ya te has visto las caras más veces con el "crack" el siguiente paso es el autoconvencimiento, aunque tú mismo sabes que fallido, de asegurarte de que el "crack" no gane esta vez; pensar que ahora tú tienes el control, que ya estás experimentado... pero el "crack" no entiende de edades ni de experiencias.
   Es un asesino en serie sin un patrón fijo, el cual elige a las víctimas al azar, prefiriendo incluso las situaciones rocambolescas para regocijarse mejor de su propio crimen. El "crack" es un asesino frío y calculador, a su vez que apasionado y desordenado, como todo psicópata. Juega contigo, dejándote momentos de lucidez, de respiro; pero aún así te tiene entre sus redes.
   Pero llega un momento en que notas un "crack" y piensas: - Oh no, joder!, se ha ido, lo echaré de menos, mierda!. Entonces la tristeza te invade, y tras cierto tiempo todo vuelve a la normalidad, todo vuelve a su sitio, tú mismo te recolocas, hasta que en un instante... ¡CRACK!

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