martes, 29 de noviembre de 2011

Cuanto antes bajes de la nube menor será la caída.

   Y, ¿para qué?. Para nada. Lucha por ser el mejor, por tener un buen sueldo, una buena casa, por formar una familia... LUCHA!, y ¿para qué?, para nada. ¡A la mierda el luchar, a la mierda los objetivos, a la mierda las metas! Se pasa su triste vida corriendo detrás de una meta, luchando... y ¿para qué?, para nada. Piensa que la gente le respetará, que será más feliz, que lucha por su autofelicidad, por estar bien consigo mismo. ¡A la mierda la autofelicidad, a la mierda estar bien consigo mismo, a la mierda el luchar! No hay fin, no hay metas, ni objetivos, y por tanto, no hay felicidad.
   Cuando llega al final, cuando ve la meta, ésta se evapora y cambia de lugar, haciendo inútil todo lo recorrido hasta el momento. El camino es arduo y espinoso, y muchos quieren echarte de él. El camino huela a ciénaga, a pocilga, a mierda; y echa para atrás. Aún así, llega al final, a la meta, y la atraviesa. Aquí es cuando se da cuenta de que no es más feliz, sino lo contrario, pues su vida sin meta es un sinsentido. ¡Jodida ambición!, ¡jodido luchar!.
   Es capaz de ignorar las metas jamás alcanzadas para hacer hueco a las pocas ganadas, creyéndose un ganador. Lucha con la ayuda de una guía, de una fuerza que tira del débil en busca de la meta, sin saber el perdedor que esta meta le conduce a su perdición. Se cae y se levanta mil veces, siempre luchando detrás de su meta, hasta que un día consigue la última meta: no levantarse tras la caída. ¡A la mierda el luchar!
   Sin embargo hay metas que valen la pena ser luchadas, vale la pena caerse y levantarse por ellas, vale la pena recorrer el arduo y espinoso camino.
   Esa meta eres tú, soy yo, somos nosotros... son ellos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sonó el "crack".

   Llega el momento en que notas un "crack" y piensas: -Oh no joder!, otra vez no, mierda!. Pero para entonces ya estás jodido. Algo ha cambiado de sitio, modificándolo todo. De golpe te sientes desorientado, no sabes hacia donde ir, y corres en círculos cual perro que se busca el rabo. Ya has pasado mas veces por el "crack", ya sabes cuál es el proceso, pero saberlo no te tranquiliza, sino que te asusta, pues sabes lo que te espera.
   Lo primero que haces cuando oyes el "crack" es respirar profundamente, intentar autocalmarte y pensar que han sido solamente imaginaciones tuyas. Así pasas unos días, expectante, y es cuando te de das cuenta de que el "crack" se ha instalado en ti, ya empiezas a notar sus efectos. Si es la primera vez que sufres el "crack", no sabrás como actuar, y es casi lo mejor, pues la improvisación es en este caso la mejor preparación. Si ya te has visto las caras más veces con el "crack" el siguiente paso es el autoconvencimiento, aunque tú mismo sabes que fallido, de asegurarte de que el "crack" no gane esta vez; pensar que ahora tú tienes el control, que ya estás experimentado... pero el "crack" no entiende de edades ni de experiencias.
   Es un asesino en serie sin un patrón fijo, el cual elige a las víctimas al azar, prefiriendo incluso las situaciones rocambolescas para regocijarse mejor de su propio crimen. El "crack" es un asesino frío y calculador, a su vez que apasionado y desordenado, como todo psicópata. Juega contigo, dejándote momentos de lucidez, de respiro; pero aún así te tiene entre sus redes.
   Pero llega un momento en que notas un "crack" y piensas: - Oh no, joder!, se ha ido, lo echaré de menos, mierda!. Entonces la tristeza te invade, y tras cierto tiempo todo vuelve a la normalidad, todo vuelve a su sitio, tú mismo te recolocas, hasta que en un instante... ¡CRACK!

lunes, 21 de noviembre de 2011

El recorrido, ese recorrido... Rafael Laffón.

Pasan las aguas por el cauce y
no terminan de pasar;
mas si de un agua no bebimos
nunca aquel agua tornará.
 
Y mientras corre el tiempo y llega
la hora feliz que imaginamos,
se va la vida, huyendo siempre,
cual se va el agua entre las manos...

Gocemos hasta marchitarlas
todas las flores del camino,
ya que el dolor jamás perdona
ni un paso de nuestro destino.

Gocemos la vida, gocemos...
¿Quién del mañana gozará?
Gocemos hasta embriagarnos
con una absurda saciedad.

Y aunque de luz se abrase el alma,
presto vayamos a la luz...
¡No hay más que al fin de los caminos,
sobre una lápida, la cruz!

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Quién es tu señal?

   Solo podemos actuar con suposiciones, con gestos, con miradas, con sonrisas... es el problema de no conocer las mentes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un clavo saca a otro clavo... una sonrisa saca a otra sonrisa.

     Cuando una sonrisa se vuelve podredumbre aparece otra que eclipsa con su brillo a la anterior, olvidando cómo brillaba aquélla al principio y cómo eclipsó a su vez a otra. Siempre decimos que esta sonrisa será la última, sin recordar que casi todas las sonrisas son perennes. Pero no hay sonrisa idéntica a otra, es más, después del caducar de una sonrisa buscamos encontrar otra totalmente diferente. ¿Nunca os habéis parado a pensar de qué se forman las sonrisas?. Las sonrisas están formadas de dientes, ¿y para qué sirven los dientes?: para morder. Las sonrisas muerden, y dejan marca; tanto que cuando te miras al espejo sólo puedes observar una multitud de mordiscos. Pero las marcas que dejan las sonrisas no son marcas dolorosas, sino marcas dulces, que enseñas con orgullo aún sabiendo que el mordisco sí fue doloroso.
     Cuando una sonrisa deja de parecerte dulce deja de ser sonrisa y pasa a ser mera burla y mera mofa; y es cuando decidimos ir en busca de otra sonrisa. Hay gente que encuentra una sonrisa a la que siempre ve dulce; ¡oh dichosos y a la vez condenados ellos! Ellos jamás sabrán que dicha sonrisa será eterna, pues nadie conoce la fecha de caducidad de una sonrisa; son efímeras como el humo, como el vaho de un cristal en una noche de frío. Yo siento tanto lástima hacia estos descubridores de su sonrisa eterna como infinitud de envidia. Les compadezco por el hecho de que las sonrisas son dulces cual caramelo, y no existen dos caramelos con igual sabor. Les alabo porque aun desconociendo que la sonrisa que han atrapado es la eterna, la han conseguido atrapar y cautivar, y pueden fardar de una vez por todas del resto de marcas de mordiscos.